Culturas Mesoamericanas

LOS MAYAS

El origen de la cultura maya es incierto, aunque existen varias investigaciones que afirman que las primeras manifestaciones de esta cultura se desarrollaron en las costas del golfo de México, pero al ocupar un territorio olmeca, sus habitantes se fusionaron con ellos para después dividirse en dos grupos. El primer grupo se dirigió hacia el sur, asentándose en lo que hoy se conoce como Maya Meridional, fundando la civilización del Viejo Imperio. El segundo grupo se dirigió al norte de Veracruz, formando el Nuevo Imperio, que más tarde recibiría el nombre Huasteca.

Por estas investigaciones existen teorías que afirman que la civilización maya inició entre el 600 y el 400 a.C. en las tierras bajas selváticas de los actuales territorios de Guatemala, Belice y el sureste de México. Otros investigadores sugieren que fue en el norte de Tabasco y el sur de Veracruz, lugar en el cual los grupos alternaron con los olmecas. Una tercera teoría se inclina a pensar que surgió en las montañas de Guatemala, donde iniciaron una próspera sociedad agrícola, cultivando maíz y trasladándose posteriormente al norte y al oeste, donde fueron influidos igualmente por la cultura olmeca.

A diferencia de la cultura Teotihuacana, la cultura maya no creó una estructura política unificada sino ciudades-estado con una cultura común. Las formas artísticas, los conocimientos científicos y la arquitectura hicieron del pueblo maya el más civilizado del continente americano en muchos aspectos.

EL MUNDO GEOGRÁFICO DE LOS MAYAS

Durante la época prehispánica, los mayas habitaron un extenso territorio con diferentes climas y variada vegetación; montañas y planicies, selvas con alta precipitación, pluvial y sitios secos; tierras con ríos, lagos y cascadas, y una buena extensión de costas. La zona maya comprendía lo que en la actialidad son los estados de Quintana Roo, Campeche, Yucatán, Tabasco y el oriente de Chiapas en México; Guatemala, Belice y la parte poniente de Honduras y El Salvador en Centroamérica.

Dentro de esta zona existen tres grandes áreas naturales: la primera o área Sur, está ubicada en la costa del Pacífico, las tierras altas de Guatemala, parte de Chiapas y del Salvador. En la meseta alta hay varios lagos como el Amatitlán, el Atitlán y el Izabal, que tuvieron su origen en actividades volcánicas, y también el lago Guaja localizado entre Guatemala y El Salvador, en tanto que hacia el oriente se encuentra el lago Ayarza. Toda esta área tiene árboles frutales y maderables y una gran variedad de especies animales destacando entre las aves el quetzal, que los mayas consideraban sagrado por creer que era representante de los dioses. La segunda, o área Central, es la más extensa y comprende la cuenca interior del Departamento de El Petén en Guatemala, engloba parte de Honduras  y Chiapas, Tabasco y el sur de la península de Yucatán. Se trata de una selva tropical con clima caluroso y húmedo; tiene varios ríos destacando el Grijalva que desemboca en el golfo de México y otros, como Holmul, el Hondo, el Sarstún y el Mopán que llegan al mar Caribe. Esta zona de selva y pastizales es muy rica en árboles de maderas preciosas como el cedro, y contiene también la fauna más variada de la zona maya. La tercera, o área Norte, abarca la mitad septentrional de la península de Yucatán, de tierra calizas y planas, a excepción de La Sierrita, también llamada Puuc, que corre de Campeche a Yucatán y tiene una altura de 200 metros sobre el nivel del mar. Es una zona excesivamente seca con vegetación formada por arbustos bajos y gran cantidad de hierbas medicinales. Existen tres pequeños ríos: el Lagartos, el Hondo, y el Champotón y un lago, el Bacalar.

En esta tierra caliza, donde se filtra el agua de lluvia, se forman depósitos subterráneos llamados cenotes, que aparecen al caer la cubierta de las cuevas y que tuvieron gran importancia, ya que suministraban el agua necesaria para la vida de la población. Los antiguos mayas fundaron algunas ciudades cerca de ellos, una de las más sobresalientes fue la de Chichén Itzá en cuyo Cenote sagrado se hacían ofrendas en honor de Chaac, dios de la lluvia, arrojando a sus aguas seres humanos, hule, jade, vasijas, cuentas y objetos de oro.

ORÍGENES E HISTORIA

Antiguamente, los mayas formaban diferentes grupos que compartían una tradición histórica común. Por lo anterior, sus aspectos culturales eran similares -aunque también presentaban características locales peculiares – rasgos físicos parecidos y hablaban idiomas pertenecientes a un mismo tronco linguístico. En los estudios realizados respecto a la lengua maya, se ha conluído que, en torno a 2500 a.C., existió un grupo llamado protomaya por los investigadores y que, con el transcurso de los años, se subdividió en diferentes lenguas mayences. Posteriormente, los hablantes de esos idiomas emigraron a otros lugares y se asentaron en los distintos sistios donde, más tarde se definiría el área maya y surgiría su alta cultura.

Esta alta cultura estuvo grandemente influenciada por la cultura olmeca, la llamada Madre de las Culturas Mesoamericanas,  dado que de ella derivan los elementos que dieron cimiento al desarrollo de otras importantes culturas en el área mesoamericana. Entre los elementos culturales más destacados legados a los mayas por los olmecas pueden citarse: diferentes rasgos arquitectónicos y el sistema numérico y calendárico elemental a base de una secuencia vigesimal, que despues evolucionó en el exacto calendario maya. La cronología de la cultura maya es semejante a la de toda Mesoamérica, aunque presenta una secuencia más precisa debida a la interpretación de sus jeroglíficos cronológicos, que han sido relacionados con el calendario actual. Basándonse en ello, el investigador J. Eric S. Thompson señala los siguientes periodos:

FORMATIVO O PRECLÁSICO: de 500 a. C. a 325 d. C. La cultura maya empieza a delinearse, especialmente en las figurillas de barro antropomorfas, donde representaron los rasgos físicos típicos de la población de aquella época. Lo anterior también puede apreciarse en la ornamentación de sus primeras edificaciones.

PERIODO CLÁSICO: de 325 a 925 d.C. Se encuentra dividio en Clásico temprano (325 a 625 d.C.) cuando finalizaron las influencias extrañas y surgieron las formas propias como el arco corbelado en la construcción y el registro de fechas históricas con base en jeroglíficos; el Floresciente (625 a 800 d.C.) en el que las maniestaciones culturales llegaron a su máximo esplendor en matemáticas, astronomía, escritura jeroglífica, cerámica, escultura y aquitectura y el Colapso (800 a 925 d.C.) tiempo en el que la cultura se deterioró y los centros ceremoniales fueron abandonados.

TRADICIONAL O INTERREGNUM: de 925 a 975 d.C. Marca el descenso del nivel cultural casi a la altura del formativo.

MAYA TOLTECA O MEXICANO: de 975 a 1200 d.C. En esta época llegaron influencias de los grupos de habla náhuatl y de cultura tolteca del centro de México; surgió el culto a Quetzalcóactl, llamado en maya Kukulcán. Se realizaron alianzas entre los pueblos gobernados por familias mayas y los dirigidos por familias de origen nahua.

PERIODO DE ABSORCIÓN MEXICANA: de 1200 a 1540 d.C. Época en la que surgieron diversos conflictos, se rompieron las alianzas y hubo enfretamientos bélicos que dividieron a la poblacióny empobrecieron más la cultura.

ORGANIZACIÓN SOCIAL

En el periodo Preclásico Inferior, la sociedad maya estaba compuesta por grupos de familiares que compartían la misma lengua, costumbres y territorio. Se reunían para cultivar la tierra y realizar actividades de pesca, caza y recolección con la finalidad de obtener elementos para su subsistencia. Posteriormente, cuando la agricultura alcanzó un mayor desarrollo, se construyeron sistemas de riego y se diversificaron los cultivos, destinando algunos al comercio. La población creció en forma considerable, iniciándose la edificación de las ciudades y los grandes centros ceremoniales, alrededor de los cuales se asentó la gente del pueblo. Como resultado de la división del trabajo, aparecieron las diferentes clases sociales. En el Periodo Clásico aumentó el número de ciudades y centros ceremoniales. Allí residían la clase dirigente dedicada al gobierno, los sacerdotes y especialistas en artes mágicas, los guerreros y los comerciantes así como los arquitectos encargados de la planificación de templos, palacios y edificios públicos, los astrónomos -que observaban el movimiento de los astros e intentaban encontrar la armonía del Universo y los ciclos recurrentes de tiempo- y los escribas, cuya misión era anotar en los códices los acontecimientos históricos importantes, las creencias mítcas y religiosas, las hazañas de los guerreros, etc. En un peldaño inferior se encontraban los totémicos, personas con el mismo apellido y pertenecientes a la misma familia con la prohibición de casarse entre ellos. En el último peldaño, viviendo en las afueras de las ciudades-estado se encontraban los pentacoob (maya) esclavos, prisioneros de guerra y huérfanos.

Los gobernantes estaban encabezados por el Halach Uinic (honbre verdadero) y los sacerdotes por el Ahuac Can (señor serpiente), teniendo ambos delimitadas sus labores. El pueblo era profundamente religioso; desde su nacimiento el individuo quedaba integrado en un complejo sistema de creencias y prácticas religiosas. Los padres llevaban al recién nacido con el sacerdote, quien daba su primer nombre de acuerdo al Tzolkin, calendario ritual, según el día en que había nacido; además de revelar el destino que le esperaba, no sólo anticipaba lo que sería su carácter, sino que predecía su futura ocupación: cazador, tejedor, carpintero, curandero, artesano etc. El sacerdote también establecía cuáles eran las deidades tanto favorables como desfavorables de cada pequeño. Todos los actos de la vida cotidiana llevaban un sello religioso, asociados a ceremonias y rituales. Algunas de éstas todavía se celebran hoy en día. Entre ellas destacan:

Hetzmek – El niño es cargado por primera vez. El sentido del acto es presentar al niño y los objetos que utilizará para sus labores en la vida cotidiana.

Caputzihil – Cuando el pequeño llega a los cuatro años se les coloca a los varones una piedra blanca en la coronilla y a las niñas una concha roja sobre su sexo como símbolo de virgninidad.

Emku (la bajada del Dios) – Cuando llegan a la pubertad se les retiran las piedras o conchas, se les moja la frente, cara y los pliegues entre los dedos de las manos y pies. El papel del agua en la ceremonia indujo a los frailes a pensar que se trataba de un bautizo similar al católico, pero en realidad se trata de un rito de pubertad, ya que desde este momento las jóvenes estarán en edad de casarse y los jóvenes dejarán el nombre calendárico de su nacimiento para recibir el de su padre.

RELIGIÓN

Dentro de la cultura maya la religión tuvo capital importancia, ya que permeaba todos los aspectos de la vida. Los sacerdotes tenían gran influencia en la élite y el pueblo, puesto que digirían las ceremonias y ritos para propiciar lo sobrenatural, que estaba regido por los diferentes dioses. Estos encarnaban las fuerzas de la naturaleza, los astros, la lluvia y la muerte.

Al inicio del período clásico los mayas contaban con una religión perfectamente cimentada, desarrollada a través de los siglos a partir de conceptos y prácticas mágicas que deben haber caracterizado gran parte del Preclásico. Su importancia abarca todos los aspectos de la vida individual y colectiva. Diferentes niveles pueden reconocerse en sus conceptos expresados por medio de numerosas deidades. Entre las deidades más populares y al alcance de la gran masa de la pobalción se encontraban:

Kinich Ahau, dios de la tierra y el sol

Chaac, dios de la lluvia y los rayos

Kukulcán dios del viento

Hunab Ku, dios Creador

Itzamná dios del cielo

Ixchel, diosa de la Luna y el parto

Ek Chuac, patrono del cacao y dios de la Guerra

Ah Puch, dios de la Muerte, también llamado Yum Kimil o Kisin

Yum Kax, dios de la vegetación

Más tarde, durante la época de influencia de la cultura tolteca, llegada del Altiplano, también fue objeto de culto el dios Quetzalcóalt, la serpiente emplumada, que en maya recibió el nombre de Kukulcán. Los dioses se representaban también en forma de animales, por ejemplo, la lluvia como serpiente, el sol como jaguar o guacamaya y la muerte como búho o murciélago. A un nivel más alto, sólo compresible para los sacerdotes, se encontraban deidades correspondientes a conceptos abstractos, tales como los numerales, los días, los meses y demás periodos calendáricos. Por encima de todos los dioses estaba  Hunab-Ku, que no tenía representación y por tanto no se le rendía culto.

La cosmovisión maya indica que el Universo estaba constituído por tres planos: cielo, tierra e inframundo. En el Cielo, que estaba divido en trece planos, habitaban los astros – que eran Dioses – e Itzamná, el dios supremo, quien proporcionaba la vida a todo el cosmos. La tierra era una placa plana flotando en el agua, vista también como un cocodrilo con vegetación sobre el lomo. El inframundo contenía nueve planos, en el más recóndito se encontraban el hogar de Ah Puch, deidad de la Muerte, a quien por lo regular se representaba como un esqueleto humano. Cielo, tierra e inframundo se dividían a su vez en cuatro sectores que concordaban con los puntos cardinales. A cada uno de ellos le correspondía un color característico y en cada uno de ellos había una ceiba, considerada un árbol sagrado, del mismo color, mientras que en la parte central se hallaba la gran ceiba madre, Oxlahuntikú, que es tenida por eje del mundo. Este concepto de cuadruplicidad, difundido por toda Mesoamérica, asociaba los distintos elementos a los puntos cardinales con colores: para los mayas, el rojo estaba asociado con el este, el negro con el oeste, el blanco con el norte y el amarillo con el sur. Cuatro representaciones de la misma deidad pero de distintos colores reinaban en cada uno de los puntos. El mundo subterráneo comprendía nueve pisos en los que moraban los nueve dioses, los Bolontikú; éste era el Mitnal, adonde iban los muertos.

Los mayas creían que los dioses habían destruido y vuelto a crear el universo varias veces, durante las cuales los hombres habían evlucionado para ser mejores, hasta arribar al mundo de su época, donde el hombre había sido hecho con masa de maíz y tenía la obligación de honrar y alimentar a los dioses con ofrendas y sacrificios para que ellos, a su vez, mantuvieran la existencia del cosmos.

ECONOMÍA

La principal base económica de la cultura maya era la agricultura, encuadrada en unidades de cultivo de milpa. Sin embargo, se cree que ejercieron algunas otras actividades de gran importancia, auqnue no se pueden confirmar debido a que los jeroglíficos no han podido ser descifrados del todo. Aunque sí se puede confirmar que tanto en el Viejo Imperio (320-987) como en el Nuevo Imperio (987-1697), la agricultura no sólo formó la base de su alimentación, sino que además era su principal fuente económica. En todas las ciudades predominaba la base tribal, por lo que desde el punto de vista político, la figura predominante es el cacique o Halach Uinic cuyo cargo era hereditario; el mismo era quien nombraba a los gobernadores de los pueblos y era asesorado por un Consejo. La mayoría noble o aristocrática se formaba por los Batalboob (jefes locales) y los Almehenoob, por lo que el pueblo era la parte económicamente activa de la sociedad. Trabaja en labores agrícolas y cuando era necesario proporcionaba los contingentes necesarios para la construcción de palacios, juegos de pelota y demás actividades culturales. La base de la vida maya se centró en el maíz como pllanta principal, aunque tuvo sus complementos: jitomate, vainilla, yuca, aguacate, frijol y calabaza. Había por supuesto había otros recursos de los cuales dependían los mayas; la caza, la pesca, la explotación de colmenas, el cacao, el algodón y el tabaco. Los rendimientos del suelo y del comercio hicieron posible un importante incremento demográfico a la vez que permitieron el engrandeciemiento de las ciudades.

ESCRITURA

la forma de escritura de los mayas fue al glífica, lo cual representó un gran logro para esta civilización. Los textos ya descifrados nos revelan que tienen una parte ideográfica y otra fonética, lo que ha permitido interpretar ciertos números de glifos relativos a nombre propios de ciudades y personas, periodos tem prorales, divinidades entre otros descubrimientos. La escritura carecía de una alfabeto. La primera modalidad era una forma de cabeza; la otra una forma simbólica o ideográfica. Casi todos los glifos son compuestos y consisten en un elemento principal, al cual se le agregan varios afijos. Un prefijo podía estar al lado izquierdo o sobre el elemento principal; el sufijo va a la derecha o debajo de aquel. El factor decisivo para la colocación del afijo era de naturaleza artística, es decir, que más bien dependía de cómo llenar mejor el espacio disponible; un prefijo podía ocupar el lugar de un sufijo y viceversa, sin cambiar el significado del compuesto jeroglífico. La mayoría de los glifos mayas están sin descifrar; no existe una clave maya o equivalente que nos permita saber con exactitud su significado. Tanto la escritura como el sistema de numeración mayas tuviern orgien en conceptos heredados de los olmecas. En matemáticas dieron valor a los números según su posición e inclusive hicieron uso del cero. Su sistema era vigesimal y representaba las posiciones numéricas del 0 al 19. Los ideogramas o números era principalmente tres: el punto con valor de uo, la barra de 5 y la concha estilizada para el cero. Mediante su combinación fomraban los dierentes números, auqnue también establecieron 20 ideogramas que con frecuencia ocupaban el luugar de las barras y puntos.

           

CALENDARIO MAYA

En la cultura maya los días, meses y años tenían una relación con las divinidades. El calendario maya es el resultado de una larga observación de los astros y de la aplicación de los instrumentos matemáticos. Edificaron construcciones especiales para la observación de los astros, como El Caracol en Chichén Itzá  y el grupo E en Uaxactún, desde donde midieron las apariciones de los astros en las diferentes estaciones del año. Registraron el ciclo anual del Sol de 365 días y el ciclo ritual de 260 días; esto era conocido como “rueda calendárica”. Fuertemente ligados a la religión y a los conocimientos matemáticos y astronómicos, nacieron los dos calendarios mayas:

El “Tzolkin” o calendario sagrado, de 260 días, o conocido anteriormente como “solar”, formado por 20 signos y 13 numerales, que se utilizaba para trazar la vida ceremonial de todas las personas.

El “Haab”, de 365 día de absoluta precisión, compuesto por 18 meses de 20 días más 5 sobrantes denominados uayeb que representaba los conocimientos científicos a que habían llegado las minorías intelectuales mayas.

 

Calendario maya

EL JUEGO DE PELOTA

El campo de juego más conocido hasta ahora se encuentra en Chichén Itzá. Este juego en realidad se trataba de un ritual: se juagaba en un campo en forma de I; a los extremos se levantaba una pared en la cual se colocaba un anillo de piedra en el que entaría la pelota. Estaba permitido tocar la pelota de hule solamente con las caderas, los brazo, la cabeza y los hombros. Se desconoce el verdadero fin del juego o el destino de los jugadores, sin embargo, se piensa que el equipo ganador se quedaba con las joyas y prendas del equipo vencido.

PERIODO POSCLÁSICO

Los primeros mayas de las tierras bajas establecieron una civilización enormemente próspera. Construyeron centros y ciudades en todas partes, desde las lejanas llanyras del norte de Yucatán hasta El Petén y en las montañas de Guatemala y Chiapas. Sin embargo, para el periodo posclásico los mayas dejaron de construir pirámides altas. Las dinastías reales, traspasando el poder por líea masculina de generación en generación, crearon oportunidades de fortalecer alianzas entre las familias reales y los reinos; también propiciaron oportunidades para hacer duradera la enemistad. Durante el último peridod, las tierras bajas fueron motivo de conflictos entre miembros de dos grandes alianzas imperiales, lo que sugiere que fueron los conflictos armados los que arruinaron la agracultura, la cula proporcionaba alimento y relaciones comerciales en los reinos.

La población aumentó al igual que las migraciones que llegarn desde el norte al altiplano central, las cuales crearon nuevas ciudades como Tula. Para ese entonces, los aztecas ya comenzaban a poblar el valle de México. Estos nuevos asentamientos propiciarían la rivalidad por el dominio regional una vez que los mexicas comenzaran con su extensión territorial. El plano económico aumentó gracias a la nueva explotación del suelo, ayudada por las obras hidráulicas, además de controlar las znas dominadas por medio del tributo. La fabricación de artesanía se multiplicó a la que so concocieron y difundiern nuevas técnicas, como la cera perdida en la orfebrería. El comercio se expandió e intensifció notoriamente, abarcaron las costas del Pavífico y el Amazonas. Los intercambios de oro, cobre, esmeraldas, turquesas y conchas hicieron florecer además los mercados regionales, dando paso a la comercialización gracias al denominado “producto-moneda”, que constaba de habichuelas de cobre y cacao.

La agricultura volvió a ser la base de la economía de los pueblos, aunque tambien ejercían el comercio, principalmente de productos exóticos, entre los que destaban conchas, nácar, plumas. De esta manera entendemos que la economía maya posclásica continuó por el camino ya trazado con los mismos sistemas y produtos anteriores, y logró superar perfectamente la falta de agua de la zona yucateca. La gran novedad la representó el comercio, que se desarrolló en gran medida. Habia grandes mercados de intercambio entre las regiones y se exportaban algondón, cacao, sal, copal, miel, hule, pedernal y esclavos, en tanto que se importaban metales, piezas cerámicas, plumas, obsidiana, conchas y piedras talladas.

LOS TOLTECAS

Los toltecas iniciaron su apogeo a principios del Periodo Posclásico, en el siglo X d.C. Fue un imperio que no produjo muchos objetos de lujo ya que se dedicaban principalmente a la guerra. Los toltecas invadieron la Península de Yucatán e el 1000 d.C. estableciendo su capital en la ciudad maya de Chichén Itzá, lo cual originó la fusión de la cultura maya tardía con la cultura tolteca temprana. Hoy en día se pueden apreciar las imágenes del asentamiento tolteca en los frescos de la ciudad, así como sus aportes en la arquitectura, donde destacan las columnas con forma de serpiente que aluden a Quetzalcóalt y los Chac Mool. Para el año 1250 se estableció la nueva capital maya en Mayapán, ciudad ubicada en Yucatán, que estaba completamente amurallada. Durante la decadencia de Teotihuacan, la ciudad de Tula alcanzó su esplendor. Los toltecas procedentes del norte, habían cimentado para entonces un fuerte imperio dedicado al culto y a la guerra.

Al llegar los toltecas procedentes de Tula llevaban consigo esquemas culturales y religiosos de su ámbito de origen, los cuales fueron puestos en práctica e las ciudades mayas conquistadas, principalmente en Chichén Itzá, con más éxito y magnificencia que en su propia capital. A finales del siglo X había tres grandes e importantes ciudades en el norte de Yucatán: Chichén Itzá, Uxmal y Mayapán. Se creó la cultura mixta Maya-Tolteca. En el arte y en la arquitectura, ambas culturas se fusionaron para crear ua excelente mezcla de ambas. A principios del siglo XIII algunos grupos toltecas emigraron a Cholula, Puebla, poniendo fin a la tiranía olmeca; otros se dirigieron a Michoacán y Guerrero, mientras que grupos más pequeños se trasladaron hasta el valle de México. Los grupos que se quedaron en Yucatán formaron la liga Mayapán, dominando por completo la zona. Chichén Itzá  controlaba desde el siglo XII gran parte de la península de Yucatán. Este dominio no fue siempre pacífico y cuando el gobernante de Chichén Itzá raptó a la esposa del dirigente de Izamal, éste recurrió al señor de Mayapán, Hunac Ceel, desligado de los itzáes y aliado de Izamal, quien le brindó su ayuda, acabando con el poderío Itzá. Tras la derrota, el exilio los condujo hacia el sur, hasta que llegaron a los lagos de Petén, Itzá y Ekixil, donde se establecieron sin resistencia en cinco pequeñas islas.

DECADENCIA

Las causas que originaron la decadencia maya son difíciles de precisar, pero se tienen registros sobre el abandono de las  ciudades en el siglo IX, salvo en la zona de Yucatán, donde se establecieron los tolteca formando la cultura mixta maya-tolteca. Se atribuyen las causas de estas migraciones a problemas ecológicos, movimientos sísmicos, pestes, terremotos o eclipses. Los toltecas emigraron a Yucatán tras la decadencia de Tula (gracias a las invasiones Chichimecas que obligaron a su abandono en 1168). Para cuando los españoles llegaron a Chichén Itzá, esta ya estaba convertida en ruinas

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